Adicción a Internet, juegos en línea y nuevas tecnologías

¿Qué es Internet?

Cuando hay que hablar de uno de los medios de comunicación, información y entretenimiento de mayor crecimiento e influencia en los últimos años, sin duda alguna es inevitable mencionar la red: Internet. Esta herramienta se ha convertido en una gran ventana de acceso a la información en todo el mundo, con contenidos relevantes en prácticamente cualquier tópico, al alcance de la mano de manera instantánea e inmediata y a través de una gran variedad de aparatos como las computadoras, tablets y teléfonos celulares; básicamente es un mundo de información sin límites al alcance de todos.

Internet no es más que una gran red de redes de computadores en la que se comparte infinidad de datos y recursos. La conexión que existe se logra gracias a redes mundiales interconectadas entre sí que permite a las personas comunicarse desde cualquier parte del planeta, lo que la convierte en una gran puerta de acceso de información.

Esta amplia ventaja de Internet con respecto a cualquier otro medio de comunicación atrae a millones de usuarios, todos con diferentes objetivos como puede ser la búsqueda de información, investigación de temas específicos, consumo de noticias, adquisición de nuevos conocimientos, comunicación con familiares y amigos que esten en otros paises, envío y recepción de material de trabajo o simplemente entretenimiento, a través de juegos en línea de todo tipo, música, videos, películas, etc.

Ya sea a través de navegadores web, salas de chat o bandejas de correo electrónico, los usuarios se mantienen en constante comunicación y acceso a la información. Internet representa una enorme ventaja en diversos ámbitos tales como la educación, el comercio, la salud, la economía y el entretenimiento. El mero hecho de que se tenga acceso a una inmensa cantidad de material virtual, a la que no se puede acceder de manera física, ya es de por sí de gran utilidad. Pero no todo es positivo en relación a su uso. Lamentablemente existe el riesgo de perder el control; sus usuarios podrían caer en lo que se conoce como adicción a Internet.

Adicción a Internet

Aunque es un tema que aún se encuentra en amplia discusión, muchos expertos consideran que el uso prolongado y excesivo de Internet puede causar adicción. Las conclusiones acerca de esto son muy diversas, más aun cuando esta red, llamada internet, fue usada originalmente como una broma de correo electrónico. La adicción a internet no se encuentra especificada en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM V), debido a que las adicciones psicológicas o no químicas no son consideradas adicciones como tales, ya que el término se reserva médicamente para los trastornos producidos por el abuso de sustancias psicotrópicas.

Sin embargo, se ha comprobado que el uso excesivo y desmedido de Internet puede causar adicción en el sentido de que el usuario no controla la frecuencia con la que se conecta al servicio y llega al extremo de sentir una enorme compulsión por mantenerse conectado la mayor cantidad de tiempo posible. Esta actitud conlleva al adicto a descuidar todas las actividades en su entorno, como las relaciones con su familia, responsabilidades académicas y laborales, así como su vida social. También corre el riesgo de caer en un severo desmejoramiento de su bienestar debido al deterioro de la higiene y la salud física, a causa de la gran cantidad de energía y tiempo invertido en el uso de Internet.

Es así como la adicción a Internet ha pasado a formar parte de las llamadas “adicciones sin drogas” y sin ser una patología aceptada por los organismos sanitarios, es una realidad incuestionable que su uso produce adicción si no se tiene cuidado. Los jóvenes son generalmente los más afectados debido a las repercusiones propias de la adolescencia y su habitual búsqueda de aceptación, formando parte del aproximadamente 8 al 10 % de usuarios de Internet que se han vuelto adictos.

Este problema puede tornarse grave por varios motivos. El principal de ellos es que el adicto no suele aceptarlo y mucho menos se siente enfermo, por lo que es muy difícil detectarlo por las personas a su alrededor, ya que pueden considerarlo una actitud normal.

Debido a este comportamiento, el adicto se enfrenta a una serie de consecuencias físicas como mala postura y problemas de visión, por el largo tiempo que emplea sentado frente a su computadora, y consecuencias psicológicas, como ansiedad, abstinencia y desarrollo de trastornos obsesivos-compulsivos . También es posible experimentar una fuerte sensación de fatiga, así como pérdida de concentración y memoria.

Las relaciones sociales también se ven afectadas. La persona tiende a estar muy pendiente de su teléfono celular, atento a cualquier notificación proveniente de redes sociales, mensajería de texto o correo electrónico. Esta muestra de interés excesivo extiende el problema no sólo a navegación a través de páginas web sino al continuo y exagerado uso de redes sociales y correo electrónico, así como sistemas de mensajería como WhatsApp, Line, Snapchat, etc.

El lado negativo de Internet se origina entonces en la incapacidad del usuario de controlar la cantidad de tiempo que está conectado. Para el adicto es inevitable revisar su bandeja de correo electrónico a cada momento para comprobar si le ha llegado un nuevo mensaje, o sus redes sociales para saber si tiene nuevos seguidores o solicitudes de contacto. También es muy común simplemente navegar a través de las páginas web sin ningún objetivo específico, pasando de una a otra, consumiendo información quizás interesante, pero sin tener marcado un punto de parada. Además muchos usuarios se vuelven asiduos a páginas de juegos en línea o de contenido para adultos, esto complica más la situación y empiezan a padecer los denominados  trastornos del juego o adicción sexual.

Adicciones más comunes en Internet

La amplitud y variedad de contenidos que la gran red de redes ofrece a sus usuarios proporciona numerosos caminos por los cuales cualquier persona puede perderse y volverse adicto. De este modo encontramos cuatro tipos de actividades cuya práctica se consideran motivos de adicción:

Ciberadicción sexual

Esta adicción en realidad puede ser considerada como el complemento de otra más, la adicción sexual. Los adictos sexuales  suelen recurrir a las páginas de contenido pornográfico, salas de chat eróticas, cibersexo y cualquier otra modalidad de satisfacción sexual de manera virtual.

La ciberadicción sexual es la suma de la adicción a internet y la adicción sexual. Al igual, que el adicto sexual, la ciberadicción sexual afecta de forma negativa al usuario, deteriorando enormemente su capacidad para interactuar con el mundo exterior e invirtiendo una enorme cantidad de tiempo y dinero en acceso a páginas de pornografía, poniendo en riesgo su integridad social, económica y psicológica.

Aunque suene increíble, la ciberadicción sexual es más común de lo que podría creerse. Aproximadamente el 8 % de los hombres y el 2 % de las mujeres del mundo son adictos al cibersexo. Las estadísticas se vuelven más alarmantes cuando el 43 % del contenido en Internet es pornografía y más del 25 % de las búsquedas en la web son para acceder a este tipo de páginas.

En realidad el consumo de material pornográfico a través de Internet no debe ser visto de manera completamente negativa, de hecho muchas veces es sugerido como terapia a parejas con problemas sexuales, como alternativa para recuperar la estimulación y el acercamiento íntimo entre ellas. El problema se agrava cuando el acceso a material pornográfico por Internet se hace prioritario y desplaza otros asuntos de importancia en la vida cotidiana del afectado.

Los ciberadictos se caracterizan por tener la necesidad de pasar gran cantidad de horas frente a una computadora navegando en Internet a través de páginas de contenido pornográfico (fotos y videos), o conectado en salas de chat teniendo sexo virtual con desconocidos. Este abuso de contenidos sexuales online puede llegar a ser incontrolable y necesitar la ayuda de un psicólogo experto en adicciones para superar el problema.

Paradójicamente, al menos el 50 % de los ciberadictos sexuales tienen una pareja sentimental estable, ya sea en fase de noviazgo o matrimonio. En este tipo de casos las relaciones suelen deteriorarse rápidamente porque la actividad sexual de manera virtual a través de Internet se hace más placentera de la que pudieran experimentar con su pareja. Además, los ciberadictos sexuales no dejan de pensar en todo momento cuándo podrá ser su próxima oportunidad de masturbarse navegando en páginas web pornográficas o su próximo encuentro con su pareja virtual. La situación se complica aún más cuando los encuentros sexuales trascienden la pantalla de la computadora y suceden físicamente, poniendo en peligro la salud al arriesgarse al contagio de enfermedades de trasmisión sexual, así como aumentar los índices de infidelidad.

¿Pero qué lleva a las personas a convertirse en adictos al cibersexo? Los motivos pueden ir desde una fuerte sensación de incapacidad por complacer las necesidades sexuales de su pareja, así como baja autoestima o necesidad de aceptación. Las personas con baja capacidad para relacionarse socialmente difícilmente tienen amigos o consiguen pareja, por lo que recurren a Internet en la búsqueda de satisfacción sexual.

También es posible que la persona afectada tenga una historia de vida difícil o hayan abusado de ella sexualmente en algún momento; esta situación le lleva a ser retraído o presentar algún trastorno depresivo que le impulse a liberar tensiones a través del cibersexo. Adicionalmente también pueden ser víctimas de esta adicción aquellas personas que padezcan de algún tipo de disfunción sexual.

La vida del afectado gira en torno al cibersexo. Ya sea en el hogar, la oficina o la escuela, siente la necesidad de conectarse en Internet, ansiedad por encontrar contenido erótico y satisfacer sus impulsos sexuales mediante la pornografía. La recuperación, al igual que con cualquier adicción, puede ser difícil pero no imposible y pasa inicialmente por reconocer el problema y luego acudir a una clínica o consultorio psicológico en la que completará terapias de tipo cognitiva-conductual para aprender a controlar los impulsos, ya sea de manera individual, en pareja o inclusive familiar, según sea el caso.

Adicción a las redes sociales

Las redes sociales son estructuras virtuales donde los usuarios encuentran la posibilidad de establecer enlaces con personas de todo el mundo en diferentes niveles de relaciones, ya sean familiares, amigos, compañeros de trabajo o de la escuela y conocidos en general, compartiendo contenido de entretenimiento en común mientras se mantienen conectados.

Las redes sociales presentan una enorme ventaja en cuanto al hecho de que permite a las personas mantenerse al día con las noticias que suceden en cualquier parte y a toda hora, al igual que poder saber cómo se encuentra un familiar en España, sus amigos que viven en Australia, o conocer de primera mano las últimas innovaciones de sus marcas favoritas. También brinda una excelente oportunidad para compartir las experiencias personales, logros y hasta fracasos, una manera de darse a conocer un poco más haciendo saber a sus contactos detalles acerca de su vida.

Pero el acceso continuo y exagerado a las redes sociales podría tornarse en un problema de adicción a Internet, caracterizado por la pérdida de control sobre el tiempo empleado en mantenerse activo en ellas. La popularidad de estos sitios se ha visto en gran aumento en los últimos tiempos, siendo Facebook, Twitter e Instagram las de mayor incidencia.

Los adictos a las redes sociales no pueden evitar revisar sus cuentas en todo momento. Quizás es Facebook la red social que genera mayor problemática gracias a la inmensa cantidad de opciones que sus usuarios tienes para interactuar con todo el mundo. Una persona podría ser capaz de estar conectada a su cuenta durante una gran cantidad de horas tan sólo revisando su página de noticias, pendiente de las solicitudes de amistad que puedan hacerle, o atento a nuevas notificaciones. De manera muy similar actúan Twitter e Instagram. Es muy común que los usuarios se mantengan atentos durante mucho tiempo a las actualizaciones de su time line para conocer lo que publican todas las cuentas a las que siguen y hacer nuevas publicaciones, aunque no sean de ninguna utilidad.

Este comportamiento incide muy negativamente en la vida de los adictos. Su vida comienza a girar en torno a las redes sociales, descuidando de esa forma sus relaciones personales, familiares y sociales, así como afectando su rendimiento laboral o escolar.

La adicción a las redes sociales muchas veces tiene un origen familiar ya que es en casa donde generalmente las personas, especialmente los más jóvenes, comienzan a frecuentar estos sitios. Al principio puede parecer inofensivo ya que la creación de un perfil virtual no resulta en sí nada peligroso, pero el aumento desmesurado de la frecuencia con la que se mantienen conectados, convierte a los usuarios en adictos obsesivos a las redes sociales.

Las redes sociales se vuelven el centro de atención de los adictos quienes comienzan a experimentar un nivel de aislamiento social muy alto, lo que les lleva a descuidar las obligaciones cotidianas, ya sea en el hogar, la escuela y el trabajo. También comienzan a correr peligro las relaciones interpersonales, cuando por ejemplo en una reunión una persona se concentra más en su teléfono celular conectado a Facebook que en las conversaciones con sus amigos de toda la vida.

Otro motivo por el cual una persona puede volverse adicta a las redes sociales es que sea de naturaleza tímida. Está comprobado que las personas retraídas suelen ser más sociales y desinhibidas en el mundo virtual; posiblemente el hecho de “refugiarse” delante de la pantalla de su computadora o teléfono celular le brinda un poco más de seguridad al momento de relacionarse con alguien, pero a la larga este comportamiento es perjudicial porque en lugar de hacerse más sociable, el adicto se afianza a las relaciones virtuales y se aleja más de la realidad.

En ese mismo contexto se encuentran aquellos que sienten la necesidad de aparentar lo que no son. En muchos casos, los adictos a las redes sociales crean perfiles falsos o se dan a conocer con una personalidad o logros que no tienen nada que ver con ellos en la realidad, refugiándose en un mundo completamente de fantasías que los hace más inaccesibles en la medida que pasa el tiempo.

Es así como se desarrolla un perfil general de los adictos a las redes sociales:

  • Son personas que no tienen facilidad de socialización y que llegan al extremo de no saber siquiera cómo iniciar una conversación.
  • Personas extremadamente tímidas.
  • Personas que sufren estados depresivos con frecuencia.
  • Personas con baja autoestima.
  • Personas que han atravesado recientemente algún episodio de desamor o que se sienten solos.
  • Aquellas personas que buscan emociones fuertes y no son capaces de obtenerlas en el mundo real.
  • Personas con un elevado grado de ansiedad en los momentos de afrontar situaciones cara a cara.
  • Personas que se sienten más seguras en el anonimato que brinda Internet.

Los psicólogos advierten que las redes sociales son una situación real de adicción, tan peligrosa como cualquier drogadicción, que se debe tratar ya que en muchas ocasiones genera grandes problemas incluso desencadenar el suicidio.

Otro peligro que se manifiesta entre los adictos a las redes sociales, especialmente entre los jóvenes, es que se enfrentan al riesgo de asumir otras adicciones como al cigarro, las bebidas alcohólicas y otras drogas.

¿Y cómo saber si una persona es adicta a las redes sociales? Existe una serie de indicadores con los que las personas pueden determinarlo:

  1. Gran parte del día la persona se la pasa con el pensamiento puesto en las redes sociales, como Facebook o Instagram.
  2. Se hace inmensamente necesario acceder a las redes sociales a cada instante.
  3. Considerar las redes sociales como única vía de socialización posible, dejando de lado las interacciones personales cara a cara.
  4. Refugiarse en las redes sociales como vía de escape a los problemas personales.
  5. Cuando se intenta reducir el uso de las redes sociales, se fracasa rotundamente.
  6. Poseer más de un perfil en cada red social que utiliza, siendo los demás posiblemente de identidades falsas.
  7. La ansiedad se apodera de la persona al no poder usar las redes sociales, especialmente cuando lo tiene prohibido.
  8. El impacto en la vida personal por utilizar las redes sociales se hace negativo, ya sea en el hogar, trabajo o lugares donde estudia.

 

Con estos indicadores se ha determinado que, en caso de que una persona se identifique con al menos cuatro de ellos, es suficiente para concluir que esta necesita algún tipo de apoyo psicológico para moderar el uso de las redes sociales.

Se debe estar muy atento a la gran cantidad de señales que indican un posible problema de adicción a las redes sociales, cuando interfieran con la vida cotidiana, como cambios repentinos de humor, pérdida de la noción del tiempo, descontrol en los horarios de alimentación, agresividad repentina o ataques de pánico súbitos a causa de no poder acceder a sus perfiles; los síntomas son muy similares a la abstinencia de cualquier droga. Igualmente es muy común observar frecuentes reacciones en momentos de socialización como almuerzos familiares, reuniones de amigos y juntas de trabajo, donde el adicto a las redes suele aislarse por encontrarse conectado y no puede cumplir con los requerimientos del momento.

Aprender a controlar y gestionar las redes sociales es fundamental y hasta beneficioso. ¿Por qué sería malo mantenerse conectado con el mundo a través de ellas? Son muchas las alternativas, como por ejemplo establecer horarios de conexión o intentar encontrar otras actividades de esparcimiento al margen de consultar a cada instante sus notificaciones.

Adicción al WhatsApp

Desde la llegada a la tecnología móvil de la aplicación WhatsApp, sin duda alguna ha existido una revolución en el mundo de las comunicaciones digitales. WhatsApp se convirtió en la aplicación número uno preferida por los usuarios de teléfonos inteligentes y en la actualidad más de 1.300 millones de personas lo usan, prefiriéndolo sobre otras aplicaciones similares como Telegram, Line, Skype e incluso el chat de Facebook.

Pero el uso de WhatsApp, al igual que en el caso de las redes sociales, también puede convertirse en un problema de adicción. Las personas que suelen pasar largos ratos chateando con sus contactos a través de esta aplicación corren el riesgo de afectar sus vidas drásticamente, al no poder prestar atención a su entorno cuando tienen el celular en las manos, o cuando se encuentran pendientes de alguna respuesta que están esperando.

El comportamiento de alguien adicto a WhatsApp es muy similar a quienes sufren de adicción a las redes sociales. La imperiosa necesidad de mantener una conversación con alguien por medio de WhatsApp, la ansiedad que produce la espera por una respuesta de alguien a quien se le ha escrito, la constante conexión para revisar los mensajes recibidos y responderlos, la lectura constante de los grupos en los que se encuentra y mantenerse permanentemente atento al celular para responder inmediatamente cuando un mensaje sea recibido, son síntomas frecuentes de una persona que sufre de adicción al WhatsApp.

El desarrollo de la aplicación en los últimos tiempos también ha contribuido enormemente en el aumento de una especie de paranoia que siempre se manifiesta en los adictos a WhatsApp. La aparición del llamado doble check azul cuando el destinatario ha leído el mensaje aumenta la angustia de quien lo ha enviado, asumiendo la falta de respuesta como una mala señal, interpretada como una negativa de querer hablar con la persona. Esta situación genera ansiedad y una enorme cuota de estrés, provocando una disminución en el rendimiento de sus tareas cotidianas.

La adicción a WhatsApp puede tener otras consecuencias negativas aparte de las relacionadas a las relaciones sociales. Las personas que caminan e inclusive manejar mientras chatean por WhatsApp podrían causar accidentes en las calles. Adicionalmente los adictos tienden a sufrir de lo que los expertos llaman “vibraciones fantasmas”, que no es más que la sensación de haber recibido una notificación, produciendo la necesidad de revisarla constantemente, ya sea en el trabajo, en clases, en la cama, durante las comidas y en general en cualquier momento y lugar.

Por si fuera poco, hace un tiempo la adicción a WhatsApp propició la aparición de la whatsappitis, un diagnóstico motivado por los dolores propios de la tendinitis en dedos y muñecas que surgen cuando se ha pasado mucho tiempo chateando por la aplicación. En algunos casos los dolores son tan intensos que ameritan un tratamiento a base de antiinflamatorios, descanso y prohibición del uso del celular.

Las alternativas para superar la adicción a WhatsApp van desde desactivar las notificaciones, apartarse del teléfono celular durante espacios de tiempo prolongado y apagarlo durante la noche, hasta la eliminación de la aplicación en los casos más drásticos. Lo más importante antes de querer encontrar una solución a este problema es primeramente aceptarlo y aprender a manejar la aplicación de manera consciente y sin afectar las demás tareas de la vida cotidiana. Cuando no se pueda superar, siempre es una buena opción recurrir a la ayuda de un psicólogo.

Adicción a las compras compulsivas por Internet

Las compras compulsivas a través de Internet son otro tipo de adicción que se corre el riesgo de sufrir por quienes son asiduos a esta práctica. Es una adicción más común de lo que se puede creer, ya que la padece al menos un 6 % de los usuarios de Internet, siendo la mayoría de ellos mujeres.

Se trata de un derivado de la adicción a salir de shopping, que es esa necesidad de ir a comprar a las tiendas cualquier artículo, aunque sea totalmente innecesario, este problema se caracteriza por la incapacidad de controlar los impulsos de adquirir bienes y servicios de cualquier tipo a través de páginas que ofrecen la opción de su compra. Es muy fácil caer en el vicio porque la facilidad de pago en línea hace creer al comprador que no está haciendo ningún gasto real, por no realizar pagos en efectivo ni pasar sus tarjetas de crédito a través de un punto de venta.

Esta situación genera grandes problemas de índice económico porque el comprador compulsivo a través de Internet no mide los gastos que realiza, incluso más que el que se dirige a un centro comercial, debido a la falsa ilusión que le genera encontrarse en casa sentado frente a la computadora. El adicto invierte una enorme cantidad de horas navegando a través de tiendas en línea y sintiéndose tentado a llenar el carrito de compras con cualquier cantidad de artículos que llamen su atención de buenas a primeras, y las personas afectadas agravan su problema llenándose de deudas que más adelante no podrán saldar.

Reconocer este problema es fácil para el entorno. Los familiares de un comprador compulsivo podrían darse cuenta rápidamente de que la persona sufre de adicción a las compras por Internet si estas cumplen con las siguientes características:

  • Es común encontrarlos durante largos espacios de tiempo mirando sitios de compras por Internet, como Amazon o eBay.
  • Gastan enormes cantidades de dinero.
  • Tienden a sobregirar sus tarjetas de crédito.
  • Se prometen a sí mismo y a sus familiares que no comprarán más, pero no pueden resistirse a hacerlo nuevamente.
  • Si de verdad necesitan comprar sólo un objeto, es muy probable que adquieran muchos más.
  • Cuando el paquete que han solicitado a través de un sitio de compras por Internet llega a casa, se les hace imposible ocultar la emoción y manifestar que desean seguir comprando.
  • Cualquier momento es bueno para realizar una compra y no necesitan la llegada de una fecha especial, como Navidad o el cumpleaños de un ser querido.
  • Se meten en serios problemas económicos a causa del gasto excesivo.

En realidad la adicción a las compras es una enfermedad y la Internet es tan sólo una herramienta con la cual satisfacer la necesidad que esta le produce, y aunque parezca ilógico, suele generarse un sentimiento de culpa que buscan aliviar realizando más compras para liberar el estrés producido, lo cual conduce a un círculo vicioso.

Soluciones hay muchas, pero la más importante es primeramente aceptar el problema y encontrar el motivo por el cual el adicto busca escapar de la realidad realizando compras compulsivas. Adicionalmente se puede pedir ayuda a algún amigo al que llamar cuando se sienta la necesidad de comprar.

Otra solución factible ante este problema es ubicar la computadora en un lugar visible de la casa, de modo que los familiares puedan observar el comportamiento del adicto en todo momento y hacer algo para evitar que pueda realizar alguna compra innecesaria. También puede esconder las tarjetas de crédito para que no le sea posible utilizarlas y gastar dinero, e inclusive se pueden instalar filtros en la computadora que restrinjan el acceso a páginas de compras, para que así ni siquiera sea posible ingresar a ellas.

Sea como sea, la adicción a las compras en general es un problema considerado tan grave como la adicción a las bebidas alcohólicas , que se convierte en algo más grande por la facilidad que Internet proporciona para acceder a millones de artículos los cuales poder comprar, por lo que es necesario hacer algo al respecto antes de que las deudas se conviertan en un problema peor.

Adicción a los juegos en línea

Los juegos en línea ofrecen un completo mundo de fantasías a quien decide volverse un aficionado de ellos. Son numerosas las opciones que permiten a los usuarios no solo divertirse sino también encontrar nuevos amigos provenientes de cualquier parte del mundo. Además, los juegos en línea de alguna manera estimulan la competitividad, al igual que muchas otras actividades que ponen a pruebas las habilidades contra las de otras personas, lo cual puede resultar incluso positivo para el desarrollo personal.

Sin embargo, el acceso desmedido e incontrolado a los juegos en línea pueden causar la que posiblemente es la más peligrosa de las adicciones que se pueden desarrollar a través de Internet.

La adicción a los juegos en línea se basa en el acceso descontrolado y obsesivo a contenido de entretenimiento y diversión en cualquiera de las modalidades de juegos que existen en Internet. La mayoría de ellos, casi sin excepción requieren una suscripción mensual y reúne a una enorme cantidad de usuarios en todo el mundo, con los que se interactúa en tiempo real.

Los principales afectados por este problema suelen son los adolescentes, aunque es una adicción que no es exclusiva de los más jóvenes; existe un gran porcentaje de personas en edad adulta que se ven severamente afectados por su incapacidad de dejar de jugar. Cuando una persona se vuelve realmente adicta a los juegos en línea, comienza a experimentar una total y completa distorsión del mundo real. El juego se convierte en su verdadera realidad.

La adicción a los juegos en línea comienza de manera inofensiva cuando la persona decide sumarse a una comunidad de videojugadores. Por lo general, la persona se toma tan en serio al personaje que caracteriza en ese nuevo mundo virtual que eventualmente piensa que puede ser real, y comienza a trasladar todas las incidencias al mundo físico.

Los adictos a los juegos en línea pierden totalmente la noción del tiempo y pueden pasar una inmensa cantidad de horas jugando, hasta el punto de olvidar incluso comer o bañarse, lo cual repercute de manera muy negativa en su salud y su higiene. Las personas pueden desnutrirse por no comer o comer mal, por el contrario, sufrir de obesidad al descuidar por completo su régimen alimenticio. También se arriesga a padecer graves problemas como infecciones en la piel y otras complicaciones derivadas del descuido de su higiene personal.

Sumado a este problema sanitario, la tergiversación de la realidad puede tornarse aun más grave. Las personas afectadas corren el riesgo de sufrir trastornos de personalidad y llevar los problemas que surgen en los juegos a la vida real. Se ha conocido de muchos casos de suicidios a causa de resultados negativos en los juegos, o de venganzas directas a otras personas por acciones tomadas en el mundo virtual, que han desencadenado incluso crímenes graves, como asesinatos. Tal es un caso ocurrido en enero del 2014 cuando un fanático del juego Audition asesinó a otro, supuestamente a causa de una discusión por una relación amorosa dentro del juego.

La cantidad de tiempo que los afectados invierten en los juegos en línea afecta directamente en sus vidas cotidianas, repercutiendo directamente en todo su entorno. La dedicación exclusiva que muchos adoptan les induce a abandonar absolutamente todas las demás actividades a las que se dedican, incluidos trabajo, estudios y todo tipo de relaciones interpersonales como amigos y relaciones de pareja, refugiados en la equivocada idea de vivir en un mundo de juegos que les proporciona otras satisfacciones.

En este caso los jóvenes son los más comúnmente afectados en vista de que incurren en un total ausentismo escolar que los lleva a abandonar sus estudios. Toman esta decisión para dedicarse completamente al mundo virtual en el que desean desarrollarse, sin siquiera considerar buscar un trabajo en vista de que han decidido dejar de estudiar.

El impacto negativo también recae en la economía. La mayoría de estos juegos en línea requieren algún tipo de suscripción para mantenerse funcionando, u ofrecen la posibilidad de realizar compras de objetos, implementos o herramientas que proporcionan a los personajes mejoras de sus habilidades y destrezas en el desempeño de sus funciones. Los jugadores adictos invierten enormes sumas de dinero en este tipo de gastos, descuidando por completo otras opciones vitales, como por ejemplo, la compra de comida.

Algunas de las señales con las que debe estar atento ante una posible caída en la adicción a los juegos en línea son:

  1. Comenzando con pequeñas jornadas de conexión, la necesidad de jugar durante más tiempo va aumentando progresivamente, hasta el punto de no poder controlar el tiempo de juego y no detenerse a pesar del cansancio, el hambre, sed o sueño.
  2. Por mantenerse jugando en todo momento, la persona se aísla por completo socialmente.
  3. Los adictos pasan por un rotundo fracaso en sus responsabilidades, especialmente el abandono escolar por parte de los jóvenes y la disminución del rendimiento en los adultos, poniendo en serio riesgo su estabilidad laboral.
  4. Las personas que se mantienen constantemente conectadas a los juegos en línea sufren de serios problemas de atención y concentración, a causa de mantenerse en todo momento pendientes de las incidencias de sus partidas.
  5. Los cambios de humor severos, así como ataques de pánico, ansiedad y depresión son constantes cuando el adicto no puede acceder a los juegos que frecuenta.
  6. Se manifiestan una serie de síntomas físicos como consecuencia de las largas jornadas de juego, como resequedad ocular, dolores de cuello y espalda, dolores de cabeza; también pueden experimentar pérdida de peso u obesidad, según sea el nivel de descuido de su régimen alimenticio. Se producen alteraciones del sueño y descuido en el aseo personal.

A pesar de ser la más grave de las adicciones causadas por el uso de Internet, existe un camino posible a la recuperación. La ventaja de esta adicción sobre las adicciones a sustancias psicotrópicas, es que se puede ir disminuyendo la cantidad de horas de juego de manera gradual y progresiva, de manera que el impacto sea mucho menor en la persona afectada. Esta es una alternativa razonable cuando no se puede dejar el juego por completo de una sola vez.

Otras consideraciones sobre las adicciones a las nuevas tecnologías

El problema de la adicción a Internet en su conjunto (cibersexo, redes sociales, mensajería instantánea y juegos en línea), se une a las complicaciones que pueden causar el desarrollo de las nuevas tecnologías en general, aunque básicamente todas se encuentran relacionadas de alguna manera.

El uso desmedido de las computadoras y teléfonos celulares viene en gran medida acompañado del acceso a infinidad de aplicaciones, servicios en línea, videojuegos y páginas web a través de Internet por medio de dichos dispositivos. De esta manera se activan todos y cada uno de los factores de riesgo evaluados hasta el momento, con cada una de sus consecuencias.

Las conductas inusuales en cuanto al uso de Internet y otros medios tecnológicos siempre van a parecer inofensivos en un principio. Cabe acotar que es muy normal que cualquier persona acuda a estas alternativas de entretenimiento a diario y varias veces al día, lo cual no constituye un problema sino hasta que ocupa gran parte del tiempo de la persona y comienza a desplazar otras actividades fundamentales y prioritarias en su desarrollo personal, social y profesional.

Sea cual sea el caso, es la población joven la más afectada. Son los niños, niñas y adolescentes los más asiduos al uso de las nuevas tecnologías como medio de entretenimiento frecuente y por las condiciones propias de la edad es muy fácil que se descuiden a sí mismos y caigan en la adicción. Por este motivo siempre en necesario el acompañamiento de sus padres, para evitar este tipo de adicciones y cualquier otro de la misma índole.

Adicionalmente la adicción a las nuevas tecnologías es causante frecuente de muchos otros trastornos de la salud, como los obsesivos-compulsivos por motivo de no poder acceder a su uso, u otros trastornos mentales que afectan el pensamiento al crearse sensaciones imaginarias provocadas por el uso excesivo.

También son frecuentes otros problemas de salud. No será nada difícil la aparición de síntomas físicos como dolores de cabeza, mareos, problemas de peso corporal, dolores en las articulaciones y demás molestias causados por las malas posiciones adoptadas durante largas jornadas de uso de la computadora, el teléfono celular o cualquier otro aparato tecnológico.

Indicadores de la adicción a las nuevas tecnologías

De cualquier forma, al igual que prácticamente cualquier otra adicción, existen tres indicadores básicos que sirven como síntomas para determinar un problema existente:

  1. Tolerancia: es la necesidad que tiene la persona de aumentar el tiempo en que usa el aparato determinado, ya sea el computador o teléfono celular, para obtener los mismos niveles de satisfacción, es decir, el nivel de uso aumenta mientras que el efecto obtenido es el mismo.
  2. Abstinencia: cuando la persona afectada deja de tener acceso a la tecnología, sufre de sensaciones muy desagradables, de índole física y psicológica. Por este motivo tiende a usar la tecnología de manera cada vez más frecuente y compulsiva.
  3. Dependencia: es la suma de las dos anteriores: la necesidad de aumentar progresivamente el uso de la tecnología más el malestar cuando esto no es posible. Además, el usuario tiende a adoptar actitudes del mundo virtual y comenzar a confundirlos con la realidad.

Tratamiento y prevención de la adicción a internet

El tratamiento para los adictos a Internet, los videojuegos y las nuevas tecnologías varía según la situación de cada persona. No todos padecen el mismo nivel de necesidades y también debe tomarse en cuenta que la mayoría de los afectados son adolescentes, por lo cual se encuentran en pleno proceso de cambios psicológicos que implican un alto índice de estrés.

La mejor alternativa es la orientación de especialistas y terapeutas que puedan aplicar un buen tratamiento cognitivo-conductual que proporcione al adicto un mecanismo de recuperación del autocontrol y la autoestima, que le brinden la oportunidad de recobrar la capacidad de volver a la realidad y recuperar la vida normal en su entorno familiar, social, laboral o académico. Es prácticamente un acuerdo en común entre todos los especialistas en este tipo de casos, que este tratamiento es muy efectivo al momento de determinar las causas por las cuales surge la adicción.

El uso de las nuevas tecnologías es algo prácticamente inevitable en la actualidad, pero hay que tener cuidado de no caer en niveles exagerados, lo suficiente como para no dejar que su uso interfiera de manera desproporcionada e innecesaria en las actividades de la vida cotidiana. Bajo este precepto, la terapia cognitivo-conductual ayuda al paciente a mejorar su estado emocional y aumentar su capacidad de autocontrol sobre el tiempo que invierten en Internet.

El objetivo principal de este enfoque es proporcionar al paciente un método para aprender a organizar su tiempo y entender los beneficios y riesgos del uso de las nuevas tecnologías. Aprender a trazarse límites y obligarse a cumplir esos parámetros es la mejor manera de prevenir un problema de adicción, teniendo especial cuidado en el caso de los niños, niñas y adolescentes en el hogar.

A medida que el tratamiento contra esta adicción vaya avanzando, el paciente será capaz de poder identificar las causas por las cuales busca como refugio el acceso a Internet y el uso de las nuevas tecnologías de manera excesiva, así como controlar la impulsividad que esto le genera y mejorar la comunicación con las personas que pueden ayudarle, como familiares y amigos cercanos.

Se recomienda ampliamente también comenzar con un proceso de uso controlado de las nuevas tecnologías, proponiendo horarios que garanticen el acceso racional a Internet y otras herramientas tecnológicas que puedan causar la adicción. Un ejemplo de esto es la revisión del correo electrónico dos o tres veces al día, en horas determinadas, o esperar al menos el desayuno antes de revisar el celular en las mañanas. La adaptación a este tipo de regímenes comportamentales puede ser muy difícil dependiendo del nivel de adicción que se tenga, lo cual podría generar síntomas del síndrome de abstinencia, tal como le sucedería a cualquier adicto a sustancias como las drogas.

La creación de nuevos estilos de vida es otra alternativa que permita al adicto liberar el estrés que le producen las actividades cotidianas que le impulsan a recurrir a otras actividades relacionadas al uso de Internet y nuevas tecnologías que puedan causarle adicción. Es ampliamente recomendable crearse una rutina de ejercicios, leer un libro o ver una película; de esta manera la mente se despeja y ocupa en otro tipo de pensamientos, lejos de las desventajas de uso desmedido de las herramientas tecnológicas.

Es fundamental darle la importancia que se merece al uso responsable de las nuevas tecnologías, cuidando además compartir esta práctica con otras actividades que garanticen un desarrollo pleno y sano del organismo, como los deportes y la lectura, así como también procurando introducirse en grupos sociales que ayuden a mantener la mente despejada mientras se potencian las relaciones interpersonales cara a cara, sin la necesidad de recurrir a ningún mundo virtual ni de fantasías. No se trata de no leer el correo electrónico, ni cancelar los perfiles en redes sociales, o no buscar un poco de entretenimiento virtual, sino simplemente de encontrar el equilibrio necesario para realizar estas actividades de manera moderada, sin que se interponga con otras tareas prioritarias y que requieran mayor atención.

 

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