Aborto

¿Qué es el aborto?

El aborto es el proceso mediante el cual se interrumpe el embarazo antes de las 28 semanas de gestación, dejando como consecuencia la muerte del embrión o feto y su expulsión del útero junto a toda la placenta y membranas fetales.

Los abortos pueden ser naturales o provocados. Cualquiera que sea el caso, se considera temprano cuando ocurre antes de la semana 12 de embarazo, o tardío cuando ocurre después de este lapso.

Tipos de aborto

Existen cuatro tipos de abortos que se clasifican según la forma cómo ocurrió la muerte del feto, y dependiendo de esta clasificación se abordan diferentes situaciones en los planos morales, éticos, religiosos y psicológicos, con diversas consecuencias que terminan afectando directamente a la mujer que atraviesa por dicha situación.

Aborto inducido

Los abortos inducidos o provocados, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ocurren cuando se practica alguna maniobra con la finalidad de interrumpir el embarazo de manera premeditada y deliberada. La propia mujer embarazada puede recurrir a algunos métodos para autoinducirse el aborto, o este también puede ser practicado por otra persona con el total consentimiento de la mujer.

Las mujeres embarazadas que deciden practicarse un aborto inducido por lo general sienten que el embarazo representa algún problema de carácter social o sexual, en lugar de que existan inconvenientes relacionados con la salud del feto. Las mujeres demasiado jóvenes, solteras, con relaciones inestables o problemas económicos suelen ser las que más toman esta alternativa, por no creerse capaces de poder manejar la crianza de un hijo, o por temor a sentirse rechazadas por sus familiares o limitadas para alcanzar sus metas.

Otro motivo por el cual las mujeres toman la decisión de practicarse un aborto es cuando han sido víctimas de violación o incesto; esas situaciones generalmente traumáticas por las que ha atravesado la mujer provocan en ella reacciones de rechazo hacia un embarazo no deseado como consecuencia del hecho.

Pero además de estos motivos que implican la decisión responsable de la mujer embarazada por causas sociales, existen otros de carácter médico que a veces obligan a la práctica de un aborto inducido. Esta alternativa puede llegar a ser necesaria en aquellos casos en los que la mujer embarazada tenga algún problema físico o psicológico que implique un riesgo durante el embarazo o cuando no cuenta con las condiciones igualmente físicas o psicológicas para tener un hijo, o también cuando el feto presente alguna malformación congénita.

Métodos de aborto inducido

Existen básicamente dos procedimientos para hacer posible un abordo inducido: el aborto médico y el aborto quirúrgico.

El aborto médico o químico se produce mediante la combinación de fármacos administrados vía oral, intramuscular o vaginal bajo estricta supervisión médica, que puede extenderse hasta por 14 días y cuyos componentes provocan la contracción y vaciado del útero. Este tipo de procedimientos es viable sólo durante las primeras semanas del embarazo, con un 85 % a 90 % de efectividad.

El aborto quirúrgico comprende una serie de procedimientos mediante los cuales se extrae el feto del útero por medio de succiones o aspiraciones a través del cuello uterino. Cuando el embarazo es demasiado avanzado, se puede recurrir a un procedimiento similar a la cesárea practicando una incisión menor.

Aspectos legales

El aborto inducido es motivo de discusiones legales prácticamente en todo el mundo. Cada país cuenta con una legislación que penaliza o despenaliza el aborto en diferentes grados. Muchos de los países en los que abortar es legal aun establecen ciertas restricciones, como por ejemplo contar con el pleno y absoluto consentimiento de la mujer a la que se le va a practicar el aborto, así como ser realizado en centros autorizados para practicar dicho procedimiento, o que este sea porque la vida de la mujer corre peligro durante el embarazo, por causa de violación o por malformaciones del feto.

En Venezuela, el aborto está prohibido por la ley, la cual establece penas de cárcel para las mujeres que se practiquen un aborto y para las personas que lleven a cabo el procedimiento, salvo única excepción cuando la vida de la mujer se encuentre en riesgo real durante el embarazo.

Si el aborto se practica en contra de las leyes, este se considera ilegal o clandestino. Esta situación provoca que muchas mujeres busquen la intervención de personas o médicos que se presten para realizar el procedimiento sin contar por lo general con las mínimas condiciones higiénicas necesarias, lo cual pone en alto riesgo la vida de las embarazadas. En estos casos las mujeres deben tomar en cuenta el grave peligro que corren al practicarse un aborto clandestino.

Aborto terapéutico

Este tipo de aborto es aquel que se practica, tal como lo indica su nombre, por motivos terapéuticos cuando la vida de la madre corre peligro a causas de dificultades durante el embarazo. Este es el motivo por el cual el aborto terapéutico entra dentro del carácter legal en la mayoría de los países que penalizan el aborto, como lo es en el caso de Venezuela.

La interrupción del embarazo por razones médicas no se considera un aborto directo o voluntario debido a que ocurre por la identificación de trastornos en el feto, por lo cual se recurre a la decisión médica de extraerlo para salvar la vida de la madre, causando la muerte del bebé no nacido de manera indirecta. También es importante destacar que en algunos pocos casos es factible la interrupción del embarazo como medida terapéutica, pero con la fortuna de poder salvar la vida del bebé.

Las madres que son víctimas de aborto terapéutico suelen atravesar por severos cuadros de depresión y ansiedad debido a que posiblemente nunca habrían imaginado perder a su bebé. El acompañamiento de familiares es esencial para poder brindarle el apoyo necesario para recuperar el ánimo, y en muchos casos la aplicación de psicoterapia llega a ser recomendable.

Aborto indirecto

A diferencia del aborto terapéutico que se ejecuta para salvar la vida de la madre a costa de la muerte del bebé, el aborto indirecto sucede cuando se procede a interrumpir el embarazo como procedimiento médico a causa de complicaciones con el feto, pero con la intención manifiesta de salvar tanto la vida de la madre como la vida del bebé.

Entonces, el aborto indirecto no se trata de que el médico tratante escoja entre salvar la vida de la madre o la del bebé, sino que hace todo lo posible por salvar ambas, y en el caso de que el bebé muera durante el procedimiento, esto suceda por causas naturales.

Las consecuencias psicológicas tras un aborto indirecto son aún más graves que las manifestadas tras un aborto terapéutico porque la esperanza de salvar la vida del bebé embarga a la madre. La pérdida es tomada con mucha tristeza y el seguimiento de un psicólogo o terapeuta se hace necesario, así como el acompañamiento de sus familiares, para superar el mal momento.

Aborto espontáneo

El aborto espontáneo sucede con la pérdida involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Esta interrupción se da de manera natural, no provocada.

Los abortos espontáneos son más comunes de lo imaginado, ya que ocurren entre el 10 % y 20 % de los embarazos, 80 % de estos antes de las 12 semanas de gestación; inclusive muchos especialistas afirman que hasta un 50 % de los embarazos terminan en un aborto, ya que muchas mujeres desconocen que han estado embarazadas cuando este ocurre.

Existen varios tipos de abortos espontáneos o naturales:

  • Aborto completo o consumado: Todos los tejidos del saco gestacional son expulsados del cuerpo.
  • Aborto incompleto: Ocurrido el aborto, quedan restos de tejidos fetales dentro del útero. Por lo general deben ser empleados algunas técnicas médicas o el consumo de medicamentos para limpiar lo que no ha sido expulsado.
  • Aborto séptico: Cuando algún producto restante de la gestación resulta infectado.
  • Aborto retenido o diferido: Cuando el embarazo se pierde por la muerte del embrión o feto y los productos quedan retenidos dentro del útero, sin que la mujer tenga ningún síntoma de aborto.

Causas y factores de riesgo del aborto espontáneo

Muchas madres que sufren abortos involuntarios suelen atribuirse la culpa de lo sucedido. La verdad es que las causas de esto casi siempre son naturales. Entre un 50 % y 70 % de los abortos ocurren debido a alteraciones en los cromosomas del óvulo fecundado, lo cual hace inviable el desarrollo del bebé.

No hay manera de evitar que ocurra un aborto involuntario. Las mujeres con más de 35 años de edad son más propensas a sufrir de alteraciones en el ADN que podría derivar en complicaciones durante el embarazo. De igual manera las madres primerizas tienen un porcentaje de riesgo mayor, así como este riesgo aumenta entre un 24 % y un 40 % cuando se habla de abortos espontáneos recurrentes, es decir, la ocurrencia de al menos 3 o más abortos espontáneos reconocidos clínicamente.

Entre otros motivos que puedan causar un aborto involuntario, se encuentran los siguientes factores de riesgo:

  • Sufrir accidentes o padecer enfermedades graves de la madre como cáncer, diabetes o SIDA, entre otras.
  • Largas jornadas sin descanso, especialmente cuando el embarazo es de alto riesgo.
  • Consumo de medicamentos de manera deliberada sin supervisión médica.
  • Alteraciones  en el útero o en el cuello uterino.
  • Exposición a químicos u otras sustancias tóxicas.
  • Mala alimentación.
  • Consumo de alcohol, cigarrillos u otras drogas.

Síntomas del aborto espontáneo

Los síntomas de un aborto involuntario son muy claros, aunque por lo general son señales que se manifiestan durante el embarazo, sin que esto signifique que se está sufriendo un aborto.

La principal señal es el sangrado o hemorragia vaginal, acompañado de material tisular, especialmente al comienzo del embarazo, que va aumentando a medida que pasa el tiempo. Por lo general, posterior al sangrado surge dolor abdominal, muy parecido a los dolores que la mujer siente durante la menstruación, al igual que calambres en todo el cuerpo.

Las mujeres que están sufriendo un aborto también podrían padecer de fiebre, debilidad general, mareos y vómitos recurrentes a lo largo del día y un fuerte dolor de espalda que acompaña al dolor abdominal.

En muchas ocasiones estos síntomas no aparecen, por lo la principal señal se detecta durante el control prenatal, cuando los latidos del bebé no son detectados. En estos casos el médico determina que el embrión o feto ha muerto con anterioridad, sin que se haya presentado ni sangrado ni dolor alguno.

Efectos físicos del aborto

Por lo general las mujeres que sufren de abortos naturales no tienen consecuencias físicas posteriores; de hecho, la menstruación vuelve a aparecer entre 4 a 6 semanas después del aborto y luego pueden incluso quedar embarazada nuevamente.

Las complicaciones físicas aparecen cuando hablamos de un aborto provocado, tras el cual las mujeres pueden sufrir hemorragias vaginales severas, fiebre alta y dolores abdominales muy fuertes. Este procedimiento también podría poner en riesgo la fertilidad de la mujer si durante el procedimiento ocurre alguna lesión al útero o a las trompas de Falopio

En este punto es importante mencionar que los riesgos aumentan si este es realizado sin control sanitario alguno. La utilización de los instrumentos médicos de manera inapropiada es la principal causa de muertes por abortos clandestinos.

Por otra parte, existen evidencias que las prácticas de abortos inducidos aumentan los riesgos de padecer cáncer de mama, ovarios, hígado y cuello uterino. Además, las posibilidades de que en posteriores embarazos los bebes nazcan con algún tipo de lesión física también se incrementa. Adicionalmente los riesgos de padecer alguno de los problemas de salud ya mencionados se multiplican si la mujer recurre a practicarse un aborto provocado en más de una ocasión, así como en el caso de las adolescentes, causando así un marcado deterioro en su estado de salud general.

Efectos psicológicos del aborto

Todos los abortos generan en alguna medida algún efecto psicológico, aunque en diferentes aspectos tomando en cuenta cada circunstancia. Las diferencias pueden llegar a ser significativas; los efectos psicológicos en una mujer que se ha practicado un aborto provocado no siempre serán iguales a los de una mujer que ha sufrido un aborto natural.

En primera instancia, existen muchos motivos por los cuales una mujer busca provocarse un aborto, aunque casi siempre va a converger en una sola causa: el embarazo es no deseado. Las situaciones por las cuales ocurre un embarazo no deseado podrían generan en las mujeres sensaciones de angustia, ansiedad y estrés; fallos en los métodos anticonceptivos, coacción de la violencia al momento de una práctica sexual o ser una mujer demasiado joven pueden llevar a la mujer a la decisión de abortar. De cualquier modo, la mujer se siente bajo mucha presión, entre la espada y la pared, entre lo que pudiera considerar como un castigo el haber quedado embarazada, y el ojo crítico de la sociedad si decide ponerle fin a dicho embarazo.

En muchos casos, tras un aborto provocado, las mujeres posiblemente se sientan tranquilas y libres de responsabilidades. Sin embargo, otro porcentaje de mujeres suele tener secuelas psicológicas, entre las que se encuentran trastornos nerviosos, alteraciones del sueño e inclusive sentimientos de arrepentimiento por la decisión tomada. En muchos casos sienten la necesidad de ayuda psicológica para poder controlar los síntomas psicosomáticos producidos por esta situación, y un pequeño porcentaje podría requerir la hospitalización psiquiátrica.

En el caso de las mujeres que han sufrido un aborto involuntario, las consecuencias emocionales casi siempre pueden ser consideradas como graves. El grado de afectación será directamente proporcional al grado de deseo del embarazo; mientras más deseado haya sido el embarazo, más graves son las consecuencias psíquicas, tanto para la madre como para el padre. Otro aspecto importante a tomar en cuenta es el momento del embarazo en el que ocurrió el aborto; los embarazos más avanzados generan mayores grados de tristeza y frustración que aquellos que se encuentran en fases tempranas.

Por lo general las mujeres suelen atravesar sentimientos de culpabilidad al pensar que tienen alguna responsabilidad por la pérdida del bebé, sin aceptar que seguramente no hubiese sido capaz de hacer nada por evitarlo. En todo caso, siempre existe un grado de duelo por el que atraviesan tanto la madre como el padre, que incluye pasar por varias etapas de negación, miedo, frustración, angustia y depresión que pueden tardar incluso años en poder superarlo.

También existe una serie de efectos psicológicos a los que están propensas las mujeres que han pasado por cualquiera de las situaciones de abortos, tanto inducidos como naturales. Estos efectos son consecuencia directa que de cualquier manera son generados por los traumas de haber abortado.

Uno de los efectos principales afecta a aproximadamente el 30 % de las mujeres que han abortado, que es la disfunción sexual, la cual incluye ausencia de placer en las relaciones sexuales o rechazo general al sexo.

Otros efectos se relacionan a los abusos que comienzan a cometer muchas mujeres con respecto al consumo de cigarrillos, alcohol y drogas. Estas reacciones ocurren a causa de la ansiedad que empiezan a sufrir tras el aborto, y también para sortear los sentimientos de culpa, ya sea por haber abortado voluntariamente, o por los que surgen tras el aborto natural.

En algunos casos también pasar por un aborto puede generar problemas de parejas que podrían terminar en rupturas de relaciones. Los mismos sentimientos de culpa ocasionan que se debiliten los lazos sentimentales y disminuyen tanto la autoestima como la confianza en el otro. En los casos más extremos, las ideas sobre el suicidio se hacen presentes y un pequeño porcentaje de mujeres realmente intentan suicidarse.

Tratamientos psicológicos en casos de aborto

Los abortos espontáneos son los que más consecuencias psicológicas generan en ambos padres, pero especialmente en la madre. La ayuda de especialistas y terapeutas en el área de la psicología clínica se hace necesaria en la mayoría de los casos, con el objetivo de orientar a la madre en favor de reducir sus sentimientos de culpa, así como la depresión y el duelo generados por la pérdida.

Este debe ser el principal objetivo de la psicoterapia, hacerle entender a la mujer que ella no tiene ninguna responsabilidad en lo sucedido y que no resulta nada bueno de estancarse en esa idea. Los sentimientos de ansiedad y melancolía que se generan en esta etapa pueden ser superados además gracias a la ayuda de familiares y amigos. Por este motivo también conviene la participación en terapias grupales, donde el apoyo de otras personas que hayan pasado por la misma situación puede aliviar la tristeza.

Es recomendable que ambos padres retomen la rutina lo antes posible; la realización de actividades cotidianas ayuda a que poco a poco se vaya dejando atrás la frustración. Si los sentimientos negativos se mantienen, lo más recomendable es acudir a ayuda psiquiátrica, que permita superar las dificultades.

En los casos de mujeres que han procedido con el aborto de manera voluntaria, por lo general los consejos para superar el momento son los mismos, aunque con ligeras diferencias producto del aspecto psicológico en este tipo de situaciones.

Cuando una mujer decide abortar, los cuestionamientos surgen a raíz de las dudas por no saber si ha sido la decisión más acertada. La psicoterapia no sólo puede ayudar a aligerar los sentimientos de culpa, depresión e irritabilidad, sino a que en futuras situaciones similares los pensamientos puedan ser más sensatos.

Lo más importante es que la persona pueda mantener la fortaleza psíquica necesaria para seguir adelante, así como poder contar con personas a su alrededor con quienes conversar acerca de cómo se sienten, pero procurando en todo momento adoptar actitudes positivas que le permitan seguir adelante sin mirar atrás.

Cuidados posteriores a un aborto

En casos de abortos involuntarios completos, no existe un tratamiento determinado ya que el útero se vacía por sí solo. Sin embargo, la mujer debe estar atenta a la cantidad de sangre que se haya perdido, y si en algún momento se considera que la hemorragia es exagerada, o se comienzan a manifestar síntomas de malestar general como fiebre o dolores abdominales muy fuertes, entonces es recomendable acudir a un médico.

Las complicaciones podrían agravarse cuando ocurre un aborto involuntario incompleto, en el que parte de los tejidos relacionados con el embarazo permanecen en el interior del útero. En estos casos debe procederse con algún procedimiento médico que contribuya a vaciar el útero, como puede serlo una dilatación y curetaje.

Prevención

No existe un método determinado para prevenir un aborto involuntario, ya que en la mayoría de los casos estos simplemente suceden y no hay manera de evitarlos. Sin embargo, es recomendable que durante el embarazo se evite a toda costa el consumo de cigarrillos y bebidas alcohólicas, así como disminuir el consumo de café. También se debe seguir una dieta balanceada y complementarla con el consumo de ácido fólico.

En el caso de aquellas mujeres que no deseen quedar embarazadas, para evitar esta situación y la posible decisión de provocarse un aborto, lo ideal es prestar suma atención a los métodos anticonceptivos de los que hacen uso; a pesar de esto se debe tener muy en cuenta que ninguno de estos métodos son 100 % efectivos, por lo cual siempre existe un mínimo porcentaje de riesgo de quedar embarazada.

 

Psicólogos de Venezuela expertos en afrontar Abortos

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